¿Recuerdas aquel ‘FOMO andaluz’ que vivimos cuando un bloque de anuncios interrumpió las campanadas de Canal Sur, justo en el momento de las uvas?
Aquella sensación colectiva de «nos estamos perdiendo algo importante» se disipó con el tiempo, pero nos sirve como una excelente analogía. De manera similar, en la vertiginosa era de la inteligencia artificial, nosotros, los profesionales del marketing, nos encontramos ante un dilema fundamental: ¿cómo abordar esta tecnología disruptiva?
En nuestro canal de YouTube, Kudelmudel, planteamos una categorización ingeniosa para entender nuestra reacción ante la IA: ¿eres FOMO, FOMU o FOMA?
Esta distinción es crucial para trazar nuestro camino estratégico y no perdernos en el entusiasmo o la parálisis.
FOMO: navegar en círculos
Nuestro primer perfil que describimos es el FOMO, acrónimo de «Fear of Missing Out» (miedo a perderse algo).
En el contexto de la inteligencia artificial, el ‘FOMO’ se manifiesta como una carrera desenfrenada y sin dirección. Si caemos en el FOMO, pensamos: Necesitamos esto ya, porque todos lo hacen. ¿Qué herramientas usamos?
Es una mentalidad reactiva, impulsada por la presión social y el temor a quedarse atrás. El resultado es a menudo una implementación apresurada de herramientas sin una estrategia clara, lo que puede llevarnos a inversiones ineficaces y frustración.
Los scripts y las reglas automatizadas, aunque útiles, a menudo se quedan en esta categoría si no hay una estrategia detrás, ya que siguen «recetas» predefinidas y luchan por adaptarse a situaciones inesperadas.
Un script de Google Ads, por ejemplo, ejecuta acciones predefinidas basadas en condiciones fijas y requiere programación explícita para cada escenario, lo que limita su adaptabilidad a situaciones inesperadas.
Las reglas automatizadas son similares, con lógica simple de «si/entonces» y se limitan a las condiciones preestablecidas, sin poder adaptarse a situaciones inesperadas.
Nos podemos encontrar con una inmensidad de scripts que se suben cuando una nueva persona entra en la cuenta…y luego nunca tienen seguimiento.
FOMU: parálisis por análisis
En el extremo opuesto, encontramos nuestro perfil FOMU, o «Fear of Messing Up» (miedo a equivocarse).
Aquí, la prioridad es la ‘subida’, es decir, el análisis exhaustivo de todos los posibles escenarios antes de dar un solo paso. Si nos identificamos con el FOMU, nos preguntamos: «Hay que saberlo todo antes de movernos. ¿Cuáles son las políticas, los riesgos?».
Esta cautela excesiva se convierte en un freno de mano constante, impidiendo la experimentación y la adaptación.
Si bien la prudencia es valiosa, una parálisis por análisis puede hacer que perdamos oportunidades significativas en un campo que evoluciona rápidamente.
Esto podemos verlo con los países: ¿ves que Estados Unidos o China pongan freno? Tenemos el caso de Europa. Si analizan cada variante, el país contrario podría avanzar mucho más rápido y es una carrera exponencial.
FOMA: area mediocritas
Finalmente, la meta a la que aspiramos es el FOMA, «Focus On Maximizing Advantage» (enfocarse en maximizar la ventaja).
El FOMA es el enfoque estratégico por excelencia. Aquí, poseemos una visión clara de cómo la inteligencia artificial puede impulsar nuestros objetivos de negocio y qué hace ya el equipo.
Se trata de una colaboración estratégica, donde la IA se integra de manera consciente y planificada para optimizar procesos y resultados. Los ‘FOMA’ no nos lanzamos a la piscina sin mirar, ni nos quedamos en la orilla por miedo; evaluamos, planificamos y ejecutamos con un propósito definido, buscando explotar al máximo el potencial de la IA.
FOMA es mirar nuestra empresa, nuestros procesos y saber qué podemos atacar con la IA en vez de mirar vídeos de proyectos que no tienen que ver con nosotros.
Añade FOMA a tu receta de IA
Si estamos listos para comenzar, la mejor aproximación es empezar con poco y pensar en grande. Podemos reconstruir las reglas automatizadas o scripts que ya usamos, y luego expandirnos a tareas rutinarias como la investigación de palabras clave, el monitoreo de tendencias o el análisis competitivo.
Lo que sea que consuma tiempo y siga una lógica repetible es ideal para la automatización. La clave para triunfar en la era de la IA no es sumergirse ciegamente ni resistirse por completo, sino adoptar una mentalidad de FOMA: entender cómo la IA puede ser una palanca para nuestros objetivos y colaborar estratégicamente con ella. Es un llamado a la acción consciente, a ser nosotros los «chefs» que dirigen el proceso, transformando la incertidumbre en una oportunidad para maximizar ventajas competitivas.

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